09 enero 2012

Reseña: Delirium


De la mano de Lauren Oliver, hoy os traigo la reseña de Delirium, libro que leí ya hace tiempo. Sobra decir nada más, así que ahí va.

Sinopsis:

Siglo XXII, el amor a sido diagnosticado como una enfermedad peligrosa considerada el origen de todos los males de la humanidad.
A Lena Holoway le faltan 95 días para la cura, una operación obligatoria para extirpar todo rastro de la enfermedad y entrar a formar parte de una sociedad uniforme y sometida, donde todo el mundo tiene el camino marcado.
La cuenta atrás avanza inexorablemente hacia el fatídico día de la cura, cuando aparece Alex, un miembro de la resistencia.
                             Opinión personal:

Como mis opiniones suelen surgir solo al acabar la última página de un libro, voy a empezar diciendo que Delirium acaba con un final rompedor y magnifico al que no estamos acostumbrados en las novelas YA.
Dicho esto, voy a empezar hablando del carácter de Lena, la protagonista, ya que admiro a Lauren por cómo ha conseguido una maduración tan natural y realista en el personaje.
Pasar de creer algo, algo que tu mente ha sostenido toda tu vida, algo que te han enseñado desde que naciste, a creer todo lo contrario, merece un cambio de pensamiento muy grande, y puedo decir que en mi opinión Lauren lo ha conseguido.
Por otro lado, tenemos a Alex, el chico rebelde con ideales también rebeldes. Valga la redundancia. Tanto su físico como su carácter me parecen encantadores, así que ¿Qué puedo decir de él? Solo que se ha ganado un puesto honorable en mi lista de hombres que son realmente HOMBRES. (Sin pretensiones machistas). También tengo una lista de mujeres ¡eh!
Llegando a la trama, es sencilla pero con un mensaje claro. Obviamente el tema del libro es el amor, y eso no es ningún secreto, así que yo apostaría todos mis libros a que a todos los amantes del romance adolescente este libro les parecerá adorable.
No obstante, no puedo decir que  considere este libro como uno de los mejores que he leído, pues no lo es, pero  sí es un muy buen libro y un modo de recordarnos que el amor nunca se podrá eliminar de nuestras vidas.

04 enero 2012

Luz (Parte IV)

Aquí está la esperada cuarta parte de "Luz". Para leer las 3 anteriores partes, haced clic aquí:  Luz. 1, 2 ,3

Los días iban pasando y él no despertaba. Era como si estuviese viviendo un sueño. Uno de esos en los que quieres llegar a algún sitio pero siempre encuentras algún estúpido obstáculo que te lo impide.  Intentaba llegar a él por todos los medios posibles. Los médicos me habían dicho que intentase hablarle, ya que a veces en estos comas el paciente puede llegar a notar, inconscientemente, que alguien le está hablando, o que está sucediendo algo.
Yo seguí el consejo, así que una semana después del " accidente" me dirigía al hospital vestida con una falda plisada, unas botas marrones y una camiseta amarilla. Llevaba el pelo negro como el carbón recogido en una trenza, y un poco de brillo de labios. Me había arreglado para él. Aunque sabía que no podía verme, yo sentía que debía hacerlo.
Al entrar en la recepción me dirigí al mostrador.
-Alicia- me llamó Marina, la secretaría del doctor Jaime. -Si buscas al paciente de la habitación 406, lo han trasladado a la planta baja, número 312.
Yo fruncí el ceño. ¿Por qué lo habían trasladado?
-Gracias Marina, acabo de llegar.- le dije, y sonreí un poco.
Marina me miró como si no supiese si decirme algo o no.
-¿Pasa algo?- pregunté asustada.
-¡No, no!- exclamó Marina mientras hacía un gesto rápido con las manos. -Solo quería preguntarte algo.
Me tranquilicé un poco, y las pulsación de mi corazón empezaron a bajar de velocidad.
-¿De  qué se trata?
-Bueno...me preguntaba, ya que todos los días vienes aquí a verle, ¿Qué hay entre tú y él?
¿Entre yo y él...? Me quedé pensando un buen rato. Eso era algo que había pensado antes, pero nadie me lo había preguntado hasta ese momento.
-Supongo...supongo que somos novios.
Novios. Pareja. Compañeros. Amantes. Novios.
Marina me miró como si yo fuera un perrito abandonado.
-Pobre...Lo siento.
¿Lo siento? ¿Cómo que lo siento? La gente dice lo siento cuando alguien está muerto. Pero él no lo está. No.
-¿De verdad que no sucede nada con él?- pregunté, algo mareada.
-Alicia.- suspiró Marina- Sigue en coma, sus pulsaciones son estables, pero no sabemos que va a pasar. Lo único que podemos hacer es esperar.
Esperar. Esa era la palabra que me había acompañado todo ese tiempo.
-Bueno.- dije abatida- Voy a verle. ¿312?
Marina asintió con la cabeza y me regaló una sonrisa.

Al abrir la puerta de la habitación vi que esta era más grande, cómoda y familiar. ¿Era eso una señal? ¿Se quedaría aquí mucho tiempo?
No lo sabes, Alicia, me obligué a pensar. Puede que despierte mañana, o puede que no.
Me senté en el sillón que había al lado de la cama, y tomé su mano. El contacto hizo que se me erizara el bello de la nuca. Su mano estaba caliente. Podía notar como su sangre corría por las venas. Estaba vivo. 
Al cabo de unos minutos conseguí armarme de suficiente valor para hablar, aunque en voz muy baja.
-Eric...-sólo decir su nombre un nudo gigante me oprimía la garganta.
-Eric - repetí- Sé que estás ahí, en alguna parte. Sé que intentas buscarme, regresar. Si no- solté una carcajada cargada de emoción contenida- Ya te puedes preparar para cuando despiertes. Estoy aquí, esperándote. Te esperaré lo que haga falta, pero tienes que intentar regresar. Ven a buscarme Eric.
Como ya esperaba, las lágrimas empezaron a dejar huella en mi rostro.
-Voy a hacer algo. Voy a contarte toda tu historia, mi historia, nuestra historia, pero tienes que prometerme que intentarás recordarlo.
Tomé aire, respiré hondo unas cuantas veces y empecé a hablar.
<<- El primer día que te vi, estabas con tus amigos en aquel bar con música indie.¿Te acuerdas? Recuerdo que habías tomado unas copitas de más.- me reí sola- Y te acercaste a mí.
-¿Perdona, puedo pedirte que aceptes una copa?- me preguntaste. Yo me reí, pues sabía que habías bebido y tus mejillas estaban rosadas. Me pareciste mono. Tu pelo rubio alborotado, tus grandes y profundos ojos azules, y tus labios rojos y finos.
-Lo siento, pero no suelo aceptar bebidas de borrachos.
-Entonces...aceptarás salir conmigo cuando esté sobrio?-  insististe, y me guiñaste un ojo.
-No lo sé. Por qué tendría que aceptar salir contigo?
-Bueno- replicaste, sonriendo pícaramente y despeinándote el pelo.- No lo sé, pero, ¿no tienes curiosidad por saberlo?

To be continued...

03 enero 2012

Reseña: Temblor


 Empezamos el día con la reseña de Temblor, primer libro de la saga Los lobos de Mercy Falls, escritos por  Maggie Stiefvater.
Sinopsis:
Cuando el amor te hace temblar en otoño es mejor que el invierno no llegue nunca: las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas.
Hace años Grace estuvo a punto de morir devorada por una manada de lobos. Inexplicablemente, uno de ellos, un lobo de intensos ojos amarillos, la salvó. Desde entonces todos los inviernos Grace se asoma al bosque y, desde la distancia, lobo y chica se observan.
Cuando llega el calor, la manada desaparece y, con ella, “su lobo”. Pero este año, Grace deseará que el invierno no llegue y que el otoño dure para siempre. Ha conocido a un chico, se llama Sam. Es un tipo normal, salvo por sus ojos.
Son de un extraño color amarillo.
                             
                                            

           Opinión personal:
Bueno, bueno…siempre que reseño un libro intento sacar todo lo bueno que tiene para que la gente se enganche y lo lea, pero la verdad es que con este libro me cuesta más.
Al leer la sinopsis no es difícil adivinar la trama del libro. Lobos, chico misterioso, chica indefensa…Vamos, lo de siempre.
Y no es que el libro esté mal, simplemente me parece demasiado previsible. Mientras lo leía, esperaba ver algún cambio súbito e inesperado de la trama, pero no apareció.
El personaje de Alex no me encandiló tanto como suponía que lo haría, pero por supuesto,  esto es una opinión personal, y de verdad deseo que penséis lo contrario que yo.
Puedo alagar a Maggie por la elegancia con la que describe algunos momentos, tan dulces que hacen que tu corazón se derrita como el chocolate. Así que si os gustan las historias románticas rosas y dulces, Temblor es vuestro libro.
Los dos libros siguientes son: Rastro y Siempre.

02 enero 2012

Reseña: Divergente

Como dice el conocido refrán...¡Año nuevo, vida nueva libros nuevos! Y este 1012 viene cargado de sorpresas. Solo con decir que es el año del estreno de la película de Los Juegos del Hambre...


En todo caso, una servidora ya ha recibido y leído sus primeros libros del año, y el primero que reseñaré es Divergente, de Veronica Roth.
Hace tiempo que quería poner mis manos encima de este libro con una portada tan requetechula, y Papá noel me ayudó con eso.
Lo leí en dos días. Las 460 paginas.
Y simplemente lo adoré.


Una elección.
Una elección que delimita quiénes son tus amigos.
Una elección que define tus creencias.
Una elección que determina tus lealtades para siempre.
Una sola elección puede transformarte.











Opinión personal:


Primero Tris, una chica que siente que no está en el lugar correcto, y que puede tomar la decisión que cambiará su vida para siempre. Creo que todas nos identificamos con ella. Pero lo que más me gusta de ella es su fuerza de voluntad, su carácter tan Abnegado y Osado a la vez. Tan...divergente. En fin, no voy a dar más spoilers.


Y por supuesto, Cuatro, el irresistible Cuatro. Humano y realista, sobretodo realista.  El chico duro, el fruto prohibido...en definitiva, Cuatro.


No voy a revelar nada sobre los otros personajes, pues creo que es mejor que cada uno los descubra por si mismo.
La trama del libro es buena, con algunos giros inesperados y finales de capítulos que te dejan sin aliento. Lo único que he notado son algunos parecidos con los juegos del hambre , pero claro, eso es algo muy subjetivo y personal, así que no le deis mayor importancia de la necesaria.
Si te gustan los mundos distópicos y los romances naturales, sin vampiros ni hombres lobo por en medio, Divergente es una opción muy viable.




10 octubre 2011

vuelves a verte


Las cosas pasan por una razón. Podríamos atribuirlo al karma, a la fe o al destino. Pero sea como sea, todo tiene un significado y una razón de ser. Nacemos de una forma, pero todos somos relativamente iguales. De pequeños, sin haber desarrollado nuestras capacidades y nuestras mentes. Poco a poco forjamos una personalidad, una forma de ser y de pensar, un camino por el que queremos avanzar. Podemos encontrarnos con algún que otro cruce, con alguna roca que nos dificulte el camino, o con alguna noche helada, pero al final. siempre podemos perseguir nuestro destino, sea el que sea, y decidir que queremos hacer con él.
Pensaremos que no podemos, que las cosas se han retorcido de una manera tan poco interpretable que nada tiene un sentido real para nosotros. Viviremos con miedos interiores enmarañados por intención de superación. Intentaremos olvidarnos de las cosas malas y los peores momentos, incluso algunos, los ahogarán momentáneamente con el vodka y un piti vespertino. Otros se lanzarán a la piscina e intentarán no ahogarse.
Algunos muchos buscarán remedio en el sexo de una noche, y los pocos vencedores, optarán por afrontar la realidad. Una realidad que puede resultar-nos desoladora y dura, y nos encontraremos en un callejón oscuro esperando a que llegue un  vagabundo y borracho encapuchado para luchar cuerpo a cuerpo con él y sentir que tenemos el poder, el dominio de nuestras vidas.
¿Cuantas noches pasaremos en vela mirando las estrellas y esperando una absurda señal astro estelar? ¿Cuantos amores consumados febrilmente pedirán perdón a un pobre corazón roto?
Inocuas respuestas a un enfurecido león macho que peligra con atacar.
Como todos nosotros, Lisa Iwran se despierta la mañana del martes trece de noviembre, mira hacia el cielo, y ve como un grupo de aves rezagadas emigran hacia países cálidos.
Tiene que preparar el café, meterse en la ducha, cojer el metro sentada junto al extraño señor con la barba gris y que lee un libro de cuentos, y llegar al trabajo.
Pero algo sucede ese día. Lisa no quiere ir a trabajar. No quiere preparar el café, y no quiere sentarse al lado del hombre que lee cuentos.
Y así como lo piensa, lo hace. En vez de café, se toma un zumo de naranjas exprimidas, en vez de ducharse, se lava la cara y se peina, y en vez de sentarse al lado el barbudo, se sienta al lado de unos chicos que chaporrotean unas notas mientras tocan la guitarra.
Su vida es la misma, pero algo ha cambiado.
Las aves le han mostrado un camino, y ella ha decidido arriesgarse y apostar por él. Por que, al fin y al cabo, las cosas pasan por una razón.